11/25/2009

Capítulo VI




Me desperté sudando, un sol de justicia caía sobre el prado, secando los pegotes de barro que llevaba pegados a mi cuerpo para imitar las manchas de las vacas. Ahora sí que parecía una de ellas, estaba segura de que nadie descubriría mi disfraz, ¡ni siquiera el granjero!
Mi amigo el perro lámpara y la oveja que había pasado la noche con nosotros se hallaban a pocos metros de mi, jugando a saltar troncos de árbol muerto. Principiantes... Tomé impulso desde donde estaba y pegué un salto descomunal, pasando por encima de sus cabezas y sorteando cuatro troncos seguidos. El perro-lámpara se quedó boquiabierto; la oveja simplemente tenía esa expresión todo el tiempo.
- ¿Vamos a la granja o qué?- les grité como si no hubiera pasado nada.
- Tendrás que disimular esas habilidades cuando lleguemos, o acabarás siendo la vaca saltarina del circo- dijo el perro... Tenía razón, las vacas no saltan así... trataría de recordarlo la próxima vez.
Tras una hora de caminata alcanzamos la valla de la granja. Era una verja de madera preciosa, toda pintada de rojo. Ni en mis mejores sueños había imaginado que sería tan bonita. Un gallo salió a nuestro encuentro cuando la oveja abrió la valla de un cabezazo.
- Ey, Toby! ¿qué traes esta vez?- ¿Toby?, ¿era ese el nombre del increíble perro-lámpara? Me pareció poco épico para mi amigo, yo hubiera preferido llamarle Thor, Hércules o Aquiles.
- He recuperado una oveja y una vaca perdidas, y las traigo de vuelta- contestó el perro
- Pues yo juraría que eso verde, viscoso y manchado de barro que llevas colgando del rabo es una rana- dijo el gallo
- Qué sabrás tú de ranas...
continuara...

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